martes, 20 de octubre de 2009

Absoluta Inseguridad


Quiero ver qué se esconde entre tus dientes,
resignarme o resistir junto a mi suerte.
Y tu muerte me apetece, sin embargo, insuficiente
Quiero saborear tu orgullo con mi triste paladar.

Convertirme en el más fuerte de los vientos:
Arrastrarte hasta que lejos quede lejos.
Y mi mente me atormenta despertando a mi salvaje
Quiero tu alma junto al diablo a kilómetros de mí.

Y reír de todo lo que te haga mal.
Subir por donde te haría bajar
Coagulándote la intimidad.


Encerrarte en un castillo eternamente,
¿Ves lo que es la soledad y como se siente?
Y tararearte melodías de las que nunca se vuelve
Para hablarle a tu inconsciente y persuadirlo a atacar.

Adquirir un poder sobre la gente,
Decidir quién se queda y quién se muere.
Y los piratas de tu asfalto ahora responden a otro barco
Que navega lentamente en aguas que no has de beber.

Y reír de todo lo que te haga mal.
Subir por donde te haría bajar
Coagulándote la intimidad.


Pero ahí estás, tan perfecta, tan letal.
¿Cómo hacer para no verte nunca más, ni en mis sueños o dejarme en paz?
O encerrarte bajo esta almohada que no conocés.

Y reír de todo lo que te haga mal.
Subir por donde te haría bajar
Coagulándote la intimidad.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé cuantas cosas se pueden encontrar
en el ojo izquierdo de una persona, pero sé
que en tus labios yo pude encontrar
amor sin fin, y me hizo enloquecer.

No sé cuantas rosas te habrán regalado ya,
pero tengo todavía la esperanza de saber
que de todas esas rosas que te dieron
ninguna fue de papel.

Y te condena mi celoso corazón
cuando le contás tu historia,
nunca conocio la gloria
en cuestiones del amor.

Y sé que nunca se me va a olvidar tu voz
aunque pierda la memoria,
con acercarse a la victoria
se conforma un perdedor.

Y te tendré que dejar escapar,
sé que lo voy a lamentar,
pero te digo, amor,
hay que saber cuando parar.

No te pongas triste, corazón,
que el sol no va a brillar,
quedate tranquila que va a haber
tiempo para bailar.

No sé cuantos ángeles te quieren ayudar
pero tengo la esperanza que ninguno va a poder
desnudarte, no de cuerpo sino de alma,
disfrutar ese placer.

Y la verdad no sé bien a qué tengo miedo,
nunca fui mucho de apostar,
una corazonada me dice
que es hora de pagar.

Y lo peor es que estos días ando seco,
no tengo un peso para dar,
las lágrimas quiero guardarlas
para mi juicio final.

Y cuando tu cigarro se consuma sin parar
siempre mi voz vas a escuchar,
y ahí te vas a decir
que hay que saber cuando parar.

No te pongas triste, corazón...

Anónimo dijo...

buen tema, doctor, gran tema!
Pasaba a dejar saludos fabian

Anónimo dijo...

Violentooooooo jajaj

Anónimo dijo...

jajajajaja! reirrrrr de todo lo que te haga mal!!! Yes!!