jueves, 15 de mayo de 2008

Después de todo, antes que nada

Sólo unas cuantas palabras, antes que me hierva el agua,
y de paso distraigo la cabeza:
Está bien que se vaya, el problema es que yo me quedo conmigo.
Y qué fría está la casa cuando sobra sol.

Puedo quitarme los ojos, almorzármelos de a poco,
porque ahora carecen de sentido.
Está bien que se vaya, lo que pasa es que no me lleva consigo.
Y qué absurdas son las plazas sin oír tu voz.


Agua,
no grites,
que me sigue sangrando la hoja
y no quiero olvidarla.
Canto
para olvidarme de mí.