martes, 31 de julio de 2007

Plus Ultra


No está bien lo que te pasa,
te hace un ruido que no entendés.
Esta ropa no hace falta,
habla por lo que no se ve.
Y está bien que te haga falta.
Este siglo supo correr
entre máquinas y casas,
entre gente que tiene sed.
Y mirá si la vida te trae una copa pa´l brindis
y quedás sin botella por nunca haberla ido a buscar.
Supongo que es mejor si la vas a buscar,
que creer que será el tiempo quién te la traerá.
¿Cuánto más podrá estirarla?
¿Cuánto le sirve esta actitud,
de la risa en la desgracia
consumirse en la juventud?
¿Y qué hacés con estas ganas
de arrimarle el olor del sur?
De atacar con la mirada
a este ocaso falto de luz.

Señales


Tu geografía se reduce a la mitad,
te lleva el tiempo por un túnel de ansiedad.
Y siempre estás adentro
lavando lo que no ensuciás.
Un martillero te reclama voluntad,
te cambia el signo y te empezás a limitar.
Y ya no está tan bueno,
hoy apostás la libertad.
Te estás prendiendo fuego
con actitudes a pagar.
Y no te gusta, pensar en nada,
y estás cansado de hablar.
Para cuando vuelvan
no habrá más tiempo que perder,
ni razón que entienda tu parecer.
La medicina no te da lo que buscás,
tanteaste el campo y enfundaste la verdad.
Y a este talón sin suela
lo interpretás como señal.
Viajás al fondo y te enroscás un poco más,
mirando a todos como si estuvieran mal.
Y sos el más ausente
y no sabés cómo arrancar
una vida decente
o una que, al menos, no haga mal.

Prosas

Quiero que te pasen tantas cosas por mi culpa
que te ilumine el sol hasta en la sombra
y no distingas más lo que te gusta.
Quiero caminarte hasta que se noten mis huellas,
y descubrirte oasis en ciudades que hasta ayer
te parecían desiertas.
Y veo lo que va a venir,
las prosas que vas a decir,
y yo me enrosco siempre
en lo inestable.
Y para no verte mañana,
tendré que llorar, ay ay.
Y para no verte mañana,
tendré que llorar, ay ay.
Quiero vulnerarte de estas manos, de esta lengua;
flotar sin gravedad ante el lamento
y ser la sangre que te de consuelo.
Quiero que te pasen tantas cosas por mi culpa
que te ilumine el sol hasta en la sombra
y no distingas más lo que te gusta.

Despectador

No aspires las cenizas de esta angustia
si te vi fumando.
No aspires a que te regale un trébol
sin herir tu ego.
Y cuándo agonices
te vas a sentir mejor.
De pie aunque no quieran
para dar una lección;
hasta entonces te espero,
bajo mi sangre,
que hoy viste de negro.
No soy yo el que te complica el juego
por estar adentro.
Si pecás, de omisión o de ocupado,
igual va a ser tu culpa
Pero si pensás
que es lo mismo hablar que callar,
que están todos locos,
que se salve el que sepa nadar,
vas a perder tu tiempo
y el de tu ángel,
que hoy viste negro.
Y ahora mejor te vas de acá,
no sea que se acuerden de vos
y se pudra el rancho aún peor.
Y el negro no te sienta bien:
le da ventaja a la vejez.
Sabés? Te estás haciendo mal
y no te importa.
Y el negro te sentó al revés,
te puso contra la pared
y te salieron a buscar
los que nunca dejaste de insultar.
Pensá un poquito en los demás
si es que te dan otra oportunidad.
La gente vive de tu ayer,
son un producto de tu inmadurez.
¿Y quién será vedette de turno
para silenciar la verdad?